SOLTAR NO ES OLVIDAR: CÓMO ATRAVESAR UNA PÉRDIDA SIN ENDURECER ELCORAZÓN

Después de una pérdida, muchas personas hacen un pacto silencioso consigo mismas: «Para no volver a sufrir, mejor no sentir tanto». Sin darnos cuenta, empezamos a endurecer el corazón.

No porque queramos, sino porque el cuerpo intenta protegernos. Pero lo que comenzó como defensa, con el tiempo se vuelve prisión.

El endurecimiento emocional no siempre se nota. A veces se manifiesta como:

  • Dificultad para respirar profundo
  • Pecho rígido
  • Cansancio sin causa aparente
  • Sensación de estar apagada
  • Permitir que el recuerdo exista sin dominarte.
  • Dejar de tensarte frente a lo que fue.
  • Abrir espacio para lo nuevo sin borrar lo anterior.

El amor que existió no desaparece. Se transforma.

El corazón no se abre con órdenes mentales. Se abre cuando el cuerpo se siente a salvo.

  1. POSTURA DE CONTENCIÓN. Siéntate con la espalda apoyada o recuéstate. Coloca ambas manos sobre el pecho.
  2. RESPIRACIÓN. Inhala por la nariz contando 4, retiene 2, exhala por la boca contando 6. Imagina que el aire suaviza el centro del pecho.
  3. MOVIMIENTO. Con cada exhalación, abre apenas los brazos hacia los costados. Al inhalar, vuelve a cerrar abrazándote. Repite 6 veces.
  4. FRASE ANCLA. Dices internamente: «Puedo abrirme de a poco. Estoy a salvo en mi cuerpo».

Este ejercicio no busca forzar nada. Busca devolverle confianza al corazón.

«Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes». Ezequiel 36.26

Dios no arranca el corazón endurecido de golpe. Lo ablanda con presencia, tiempo y amor.

Si hoy sientes que tu corazón se cerró para sobrevivir, honra ese gesto. Te sostuvo cuando más lo necesitabas. Y cuando estés lista sin prisa recuerda: abrirse de nuevo también es una forma de valentía.

Posted in ,