Person with outstretched arms standing barefoot on sandy beach at sunset facing the ocean waves

Artículo 3

«EL DUELO NO CAMINA EN LÍNEA RECTA. SE PARECE MÁS AL MAR: HAY DÍAS EN QUE EL AGUA ESTÁ EN CALMA Y OTROS EN QUE UNA SOLA OLA PARECE CUBRIRLO TODO NUEVAMENTE»

Hay una pregunta que muchas personas se hacen en algún momento del duelo. ¿Por qué hoy volví a llorar como el primer día?. Quizá habían pasado semanas en las que sentías un poco más de calma. Volviste al trabajo, pudiste reír con un amigo, incluso comenzabas a creer que estabas recuperando el equilibrio, y entonces ocurrió algo inesperado, escuchaste una canción, sentiste un perfume familiar, encontraste una fotografía, llegó un cumpleaños, una navidad, y, de pronto el dolor volvió con fuerza que parecía haberse ido. Entonces apareció el miedo, y la pregunta: ¿Estoy retrocediendo? La respuesta es sencilla, no. Estás viviendo el duelo.

¿QUÉ DICE LA CIENCIA?

Durante muchos años se creyó que el duelo ocurría siguiendo etapas fijas. Sin embargo, la investigación actual muestra que la experiencia humana es mucho más dinámica. Los psicólogos Margaret Stroebe y Henk Schut propusieron el Modelo del Proceso Dual del Duelo, que hoy es una de las teorías más influyentes sobre este tema. Según este modelo, las personas suelen oscilar entre dos formas de afrontar la pérdida:

  • Momentos en los que el dolor ocupa el primer plano, con tristeza, nostalgia o necesidad de recordar.
  • Momentos en los que la atención se dirige a reconstruir la vida cotidiana, aprender nuevas tareas o volver a disfrutar de algunas actividades.

Ir y venir entre estas dos experiencias no significa que el duelo esté mal. De hecho, esa oscilación es considerada una forma saludable de adaptación.

UNA METÁFORA PARA COMPRENDERLO

Imagina que estás de pie frente al mar. Al principio las olas son enormes, no dejan respirar, una tras otra golpean con fuerza, sientes que nunca vas a volver a ponerte de pie. Con el tiempo, las olas siguen existiendo, pero entre una y otra aparecen pequeños momentos de calma, puedes respirar, mirar el horizonte, caminar unos pasos. Eso no significa que el mar haya desaparecido, significa que aprendiste a mantenerte en pie, y, aunque alguna ola vuelva a sorprenderte, ahora sabes que también volverá la calma. Así suele ser el duelo.

UNA HISTORIA

Lasy perdió a su esposo después de cuarenta años de matrimonio, tres meses más tarde decidió volver a cocinar su receta favorita; mientras preparaba la mesa, colocó dos platos, sin pensar. Cuando se dio cuenta, comenzó a llorar desconsoladamente, después sintió vergüenza. Ella pensó que había superado; pero no fue un retroceso, era una ola. Y las olas forman parte del mar. Con el tiempo comprendió que esos momentos no significaban que estuviera atrapada en el pasado, significaba que el amor seguía ocupando un lugar importante en su vida.

LO QUE MUCHAS PERSONAS NO SE ANIMAN A DECIR

Hay días en los que una persona puede sentirse bien, y eso también puede generar culpa. Algunos piensan: «Si hoy pude reír… ¿será que ya no extraño tanto a mi mamá? «Si disfruté una reunión familiar… ¿Significa que estoy olvidando a mi esposo?

NO. El amor no se mide por la cantidad de lágrimas. Se mide por la huella que dejó en tu vida.

Permitirte volver a sonreír no es una traición. es una señal de que la vida, poco a poco, está encontrando espacio junto al recuerdo.

«LA REALIDAD ES QUE SIEMPRE LLORAREMOS A QUIENES HEMOS AMADO. NO SUPERAMOS UNA PÉRDIDA; APRENDEMOS A VIVIR CON ELLA. NOS CURAREMOS Y NOS RECONSTRUIREMOS ALREDEDOR DE LA PÉRDIDA QUE SUFRIMOS. VOLVEREMOS A ESTAR ENTEROS, PERO NUNCA SEREMOS LOS MISMOS. NI DEBERÍAMOS SER LOS MISMOS, NI QUERRÍAMOS HACERLO». ELISABETH KÜBLER-ROSS

Esta reflexión nos recuerda una verdad profunda: el amor no desaparece, se transforma.

PREGUNTAS PARA EL CORAZÓN

No hace falta responderlas ahora, solo déjalas reposar.

  • ¿Hay algún recuerdo que todavía evitas porque duele demasiado?
  • ¿Qué momentos te devuelven, aunque sea por unos instantes, una sensación de paz?
  • ¿Te exiges estar bien porque sientes que los demás esperan eso de ti?

Comprender que el duelo se mueve como las olas nos ayuda a dejar de luchar contra nuestras emociones. Pero todavía queda un desafío. Muchas veces, además del dolor, cargamos con frases que otros nos dicen y que, aunque nacen de buenas intenciones, terminan haciendo más pesada la carga. «Tienes que ser fuerte» «ya pasó mucho tiempo», no llores más».

En el próximo escrito descubriremos cinco mitos sobre el duelo» que sin quererlo, pueden dificultar el camino de quienes más necesitan ser comprendidos.

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