Hasta aquí hemos hablado del cerebro, de las emociones y de los pensamientos que acompañan al duelo. Pero hay una pregunta que muchas personas se hacen: ¿Qué puedo hacer cuando el dolor es tan grande que siento que mi cuerpo también está detenido? El duelo no solo nos hace llorar, a veces nos deja sin fuerzas: nos cuesta levantarnos de la cama, caminamos más despacio, respiramos más corto, los hombros permanecen tensos durante horas, el pecho parece llevar un peso invisible, y el cuerpo comienza a protegerse reduciendo su movimiento, no porque sea débil, sino porque está intentando sobrevivir. Comprender esto cambia por completo nuestra manera de tratarnos. empezamos a entender que el cuerpo está también atravesando una pérdida.
Estudios dicen que cuando vivimos una pérdida importante, el sistema nervioso puede permanecer durante un tiempo en un estado de alerta. Esto explica por qué muchas personas experimentan tensiones respiración superficial, fatiga intensa o dificultad para relajarse. Diversas investigaciones muestran que el movimiento suave como caminar, estirar el cuerpo o realizar ejercicios conscientes puede favorecer la regulación del sistema nervioso, disminuir la tensión física y mejorar el estado de ánimo. No elimina el duelo, pero ayuda al organismo a salir poco a poco del estado permanente de alerta, por eso el movimiento ayuda a pasar este proceso emocional.
UNA HISTORIA
Teresa, después de perder a su esposo dejó de salir a caminar. Ella sentía que no tenía sentido, ya que antes salía regularmente a caminar con su esposo. Un día una amiga le propuso caminar juntas diez minutos alrededor de la plaza. Durante el recorrido casi no hablaron, solo caminaron. Al despedirse, Teresa le dijo. por primera vez en semanas siento que pude respirar un poco más profundo.
Aquella caminata no hizo desaparecer su tristeza, pero le recordó algo importante: su cuerpo también necesitaba ser acompañado.
EL MOVIMIENTO COMO UNA ACTO DE COMPASIÓN
Moverse durante el duelo no significa hacer ejercicio intenso. En esta etapa, el objetivo no es mejorar el rendimiento físico, sino recuperar el contacto con uno mismo. Moverse es una forma de decirle al cuerpo: estoy aquí, voy a cuidarte. Eso también es sanar.
UNA PRÁCTICA DE MOVIMIENTO CONSCIENTE
Te invito realizar este ejercicio con mucha suavidad, no busques hacerlo perfecto, solo permite estar presente.
- ENCUENTRA UN LUGAR TRANQUILO. pon ambos pies sobre el suelo y siente el contacto con la tierra y observa.
- LLEVA UNA MANO AL PECHO Y OTRA AL ABDOMEN. Es para sentir que estás aquí, que tu cuerpo te sigue sosteniendo y permanece unos instantes en silencio, respirando profundamente.
- COMIENZA A BALANCEARTE LENTAMENTE. De un lado al otro, como el movimiento suave de un árbol cuando sopla la brisa. Este balanceo ayuda al cuerpo a salir poco a poco del estado de rigidez que muchas veces acompaña al duelo.
- AFLOJA LOS HOMBROS. Eleva suavemente los hombros mientras inhalas y déjalos caer lentamente mientras exhalas. Repite varias veces. Imagina que con cada movimiento vas soltando el peso que vienes cargando.
- ABRIR LOS BRAZOS LENTAMENTE. Como si estuvieras recibiendo un abrazo y luego acercamos nuevamente hacia el pecho. Repite este gesto con calma y di en tu mente que el amor sigue teniendo un lugar dentro de ti.
- CAMINA DURANTE UNOS MINUTOS. Sin prisa, prestando atención a cada paso y mientras caminas repite interiormente; Hoy no necesito resolver todo mi dolor. Solo necesito dar el siguiente paso.
¿POR QUÉ ESTE EJERCICIO PUEDE AYUDARTE?
Cuando vivimos una pérdida importante, el cuerpo suele permanecer contraído, los músculos se tensan, la respiración se vuelve superficial, y el sistema nervioso permanece atento, como si todavía estuviera esperando una noticia. El movimiento consciente ayuda a interrumpir ese estado de tensión, no borra el dolor; pero le recuerda al cuerpo que también existen momentos de calma. Y poco a poco, esa calma comienza a reflejarse también en la mente y en las emociones.
El cuerpo susurra antes de gritar y escucharlo con amabilidad también es una forma de cuidar el alma.
PREGUNTAS PARA EL ALMA
¿Qué parte de tu cuerpo necesita más cuidado que exigencia?
¿Qué movimiento te hace sentir un poco más libre?
¿Cómo podrías regalarte diez minutos de caminata, estiramiento o danza esta semana?
Si tu cuerpo pudiera hablarte con ternura, ¿qué crees que diría hoy?
Cuidar el cuerpo durante el duelo no significa dejar atrás a quien amamos. Al contrario, nos ayuda a conservar las fuerzas necesarias para seguir honrando su memoria.


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